Jubilaciones y Pensiones en Argentina

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Emilio Basavilbaso “Las propias mujeres pedirán igualar la edad de jubilación con los hombres

El director Ejecutivo de la ANSeS y su visión sobre un tema puntual en el contexto de los reclamos de igualdad de género. El futuro del sistema previsional. 

Por: Gustavo Bazán

Para: Diario Clarín

Este 8 de marzo se volvieron a expresar los reclamos de igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres. ¿Cree que en algún momento se legislará que todas las personas se jubilen a la misma edad?

– Creo que la igualación en la edad jubilatoria la van a terminar pidiendo las propias mujeres, no va a ser una imposición. Hay algunas ideas y sectores solicitando esa igualdad, pero yo creo que eso va a ir creciendo como un reclamo directamente de las mujeres. La opcionalidad lo demuestra. Hoy las mujeres se pueden jubilar a partir de los 60 pero si quieren pueden estirar su vida laboral hasta los 70, como los varones. Y la realidad nos indica que la edad promedio a la que se jubilan las mujeres está entre los 63 y los 64. Por eso el uso de la opción de elegir jubilarse hasta los 70 se dará naturalmente. Me parece legítimo pedir que obligaciones y derechos sean más parecidos a los de los hombres. Desde ya, me gustaría que tuvieran iguales derechos y obligaciones en todos los ámbitos.

La expectativa de vida creció y la parte de la vida de las personas como jubilados se estira. ¿Eso obligará a cambios más profundos en el sistema previsional?

– Vivimos más porque tenemos mejor calidad de vida. La posibilidad que le dimos a los trabajadores de jubilarse, si quieren, a los 70 años, va en esa línea. Los trabajos son menos físico dependiente. Va a ser una opción natural que la gente elija trabajar más. Hoy tenemos jubilados de 66 o 67 años que quieren seguir trabajando porque les conviene y les hace bien

¿Cómo se imagina el sistema previsional después de la reforma que debería empezar a debatirse en 2020?

– No tenemos una reforma planteada. Acá estamos acostumbrados a la inmediatez y en un sistema previsional hay que ser gradualistas y cuidadosos con la intensidad de los cambios. Hoy hay siete millones de beneficiarios que cobran jubilaciones o pensiones. Para cambiar la base tiene que pasar el tiempo. Además, estamos conformes con los cambios logrados en la reforma de 2017, porque están avalados por el Congreso.

Pero hay una comisión específica para estudiar el tema y un compromiso volcado en el acuerdo con el FMI.

– La verdad es que estamos conformes con los cambios que se hicieron hasta ahora. En concreto, las tres grandes reformas que hizo este Gobierno le dieron sustentabilidad al sistema. Esto es, la fórmula de ajuste de las jubilaciones, la pensión universal para el adulto mayor y la edad opcional, que les dio la posibilidad a los trabajadores hombres de jubilarse a los 70 años y a la mujer a los 65 años de edad. Esos tres factores ya nos están dando resultados.

¿No hay nada más para discutir?, hasta el senador Miguel Pichetto dice que es un tema prioritario para el próximo mandato presidencial.

– Siempre se pueden encarar modificaciones, tan solo por hablar de cuestiones demográficas. Pero es un tema de aproximaciones sucesivas. No creo en la gran reforma total que se aplique de un día para el otro. No funciona acá ni en el mundo. La realidad es que el sistema administra precios y cantidades. Con el cambio de fórmula de ajuste de las jubilaciones mejoramos la cuestión del precio. Es una fórmula transparente y nos puede anticipar los aumentos que vienen. Es un gran logro para el Gobierno y para los jubilados. Respecto a la cantidad estamos aplicando racionalidad, porque ahora hay un análisis socio económico de ingresos de las personas, y no es lo mismo si uno aportó o no aportó. El que aportó cobra más. Es una cuestión de justicia.

El Gobierno insiste en que debe bajar el costo laboral y la presión fiscal. En ambos casos son medidas que impactarían sobre los ingresos de la ANSeS. ¿Cómo van a manejar eso?

– La realidad es que el sistema previsional puede financiarse con otros ingresos o impuestos. Tienen que estar los aportes y contribuciones y algo más. Estamos trabajando en que la mejor forma de hacer sustentable el sistema es que el empleo esté en blanco y registrado. Si conseguimos que el empleo no registrado se blanquee vamos a financiar el sistema y que el trabajador esté cubierto con todos sus derechos.

Pero lo que se ve es que el trabajo en blanco no crece. Y que la baja de aportes no se traduce en más empleo registrado.

– La estrategia para aumentar el trabajo registrado es que no sea tan caro tenerlo en blanco. Por otra parte lo que tenemos que hacer es mostrar las ventajas de la seguridad social y pagar las jubilaciones que corresponden. La reparación histórica subió la jubilación promedio en unos 6.000 pesos. Eso el trabajador lo ve y piensa que vale la pena aportar. Hay que sostenerlo en el tiempo, porque así se gana en credibilidad. Días atrás di una charla en la UBA y pregunté quién pensaba que el dinero de los aportes iba a estar cuando se jubile. Nadie, me respondieron. Tenemos un problema de confianza y credibilidad. Si la gente ve que cobra lo que corresponde, va a confiar y va a procurar trabajar en blanco.

Insisto. ¿Se pueden bajar impuestos sin afectar la sustentabilidad del sistema previsional?

– Sí. Obviamente, eso no sucede en un mal año económico. Pero hasta 2017 estaba ocurriendo. En la normalidad se regenera el círculo virtuoso del empleo formal. En recesión es difícil, pero no tiene que ver con bajar o no los aportes.

¿Considera que hay un desbalance en cuanto a la orientación del gasto social, a favor de los adultos y en perjuicio de los niños, que es justamente el segmento demográfico que más sufre las condiciones de pobreza e indigencia?

– La inflación pega más en los niños. En la medición del INDEC dice que cuatro de cada diez niños son pobres. Es una tasa muy superior a la de pobreza en los adultos mayores. El anuncio del adelanto de aumento de la Asignación universal por hijo que hizo el presidente Macri la semana pasada se aplica a los niños. Eso lo tenemos que tener presente en cada decisión que tomamos. Hay que priorizar a los niños, porque es una obviedad. Si conseguimos que los niños de hoy tengan la prestación alimentaria garantizada, serán mejores adultos.

Pero igual sigue siendo difícil modificar las partidas presupuestarias, porque hay una cuestión de, podría decirse, derechos adquiridos. ¿Es así?

– Cualquier cambio en este sentido es atribución del Congreso. Prefiero no hablar de resignar prestaciones ya entregadas y otorgadas y sí hablar hacia adelante, corregir lo que se pueda. No creo en los péndulos. Un país serio tienen que tomar sus decisiones y no borrar con el codo lo que se escribe con la mano. Hay que ser coherentes porque sino la sociedad no confiará nunca más en el sistema.

¿Por qué suele decirse que el sistema previsional está técnicamente quebrado, concepto que se instaló sobre todo por la incorporación de millones de beneficiarios sin aportes?

– No es así. El sistema contributivo está en línea entre los que aportan y los que cobran. Es sustentable y no tiene déficit. Lo que sí es deficitario por la parte de los que se jubilaron sin aportes. En su momento el Estado decidió darles protección a los que habían quedado fuera de la AFJP, sobre todo las mujeres cuando se les terminó la etapa laboral activa. El problema fue que la ley no previó cómo se iban a pagar esos beneficios. Dio derechos pero no dijo cómo se pagaban. Lo que sucedió es que los trabajadores activos tuvieron que pagar con sus aportes esa jubilación. La ley de reparación histórica no toma ni un peso del fisco. Se financió con el blanqueo de capitales y ahora con las ganancias del Fondo de Garantía de Sustentabilidad.

A la ANSeS siempre se le piden fondos para varios fines, más allá de los establecidos por ley. ¿Los créditos ANSeS son parte de esa caracterización?

– No. En absoluto. Nosotros pusimos la ANSeS para beneficiar a la gente y no para financiar la política. No pagamos fútbol, no damos créditos Procrear a tasas negativas, por ejemplo. Lo que buscamos es que la ANSeS quede saneado y preparado hacia el futuro. En 2015 recibimos un organismo con la mayor cantidad de juicios contra el Estado. Dimos confiabilidad pagando lo que hay que pagar. Bajo 43 por ciento la litigiosidad de los jubilados. Estamos apuntando a terminar todos los juicios. No nos olvidemos que la ANSeS pasó por todos los escenarios. Se había privatizado y re estatizado casi sin debate. La gente se perdió, no sabía qué iba a pasar con sus aportes. Hay que ser consistentes y perseverantes con la política pública.

¿Los créditos ANSeS son o no parte de las prestaciones a las que está obligado el organismo?

No estamos obligados, pero creemos que es necesario llevar alivio a los que peor la están pasando. La gente usa los créditos para mejorar la vivienda, por ejemplo. Ayudamos a que los beneficiarios de prestaciones o planes sociales puedan estar un poco mejor. Es virtuoso, porque además se los incluye financieramente. Cualquier persona necesita del crédito. Adelantar ingresos mediante créditos está bien, es plata que dinamiza la economía porque va directo al consumo.

Estos créditos tuvieron su pico pocos meses antes de las elecciones de 2017. Están listos a relanzarlos. ¿Cómo van a ser?

Estamos trabajando para potenciar el programa. La realidad es que el anticipo de aumento de la AUH nos da la posibilidad de prestar más dinero. El adelanto de AUH permite prestar más porque se modifica la relación entre el ingreso del beneficiario y el monto que se le puede prestar. Aún no sabemos cuál va a ser el monto máximo a prestar, que hoy para un jubilado es de 80.000 pesos. Pero sí es cierto que queremos potencia estos créditos. No desfinanciamos a la ANSeS porque son tasas positivas, que igual son mucho más bajas que las que podrían conseguir los beneficiarios fuera del sistema financiero

¿La ANSeS sigue apelando las sentencias en contra?

No apelamos más ante la Corte Suprema, que demás ya definió los índices de ajuste. Ahora ningún demandante debe esperar nueve años para cobrar. La mayoría de los demandantes adhirió a la ley de reparación histórica y los que no adhirieron están cobrando los juicios, con un tope anual definido en el Presupuesto. En dos años cerramos más de un millón de juicios, la mayoría de jubilados que desistieron de la demanda.

¿Cuantos juicios hay?

Es un blanco móvil, porque se siguen iniciando, aunque a un ritmo mucho menor y el stock ya están bajando.

Fecha: 11/03/2019

Advierten que las jubilaciones y pensiones pesarán 57% de la recaudación en 2019

Tras el fallo de la Corte, alertan sobre la sostenibilidad del sistema previsional: era el 33% de la recaudación en 2007 y avanzó a 55% en 2017

Por: Verónica Dalto

Para: El Cronista

Un informe destaca que el peso del gasto en jubilaciones y pensiones (contributivas y no contributivas) sobre los recursos tributarios de la Nación alcanzará al 57% en 2019, tras el fallo de la Corte Suprema que negó el pedido del gobierno de utilizar el índice Ripte en lugar del Isbic para actualizar el haber inicial que se utiliza para calcular las jubilaciones en un determinado periodo.

“Mientras que en el año 2007 se destinaba el 33% de la recaudación tributaria nacional para pagar jubilaciones y pensiones (contributivas y no contributivas), diez años más tarde esa cifra llegó al 55% y proyectamos que alcanzará el 57% el año próximo”, indica el informe de la consultora Invecq. “La contrapartida es obvia, – completo – mientras mayor sea la porción de impuestos destinados a este fin, menor dinero queda disponible para todo el resto del gasto público”

“Más allá de los detalles de este fallo, el debate que vuelve a estar en boga es el de la sostenibilidad del sistema previsional argentino”, recuerda el reporte. Muestra que “de un lado de la sociedad se esgrime que los haberes percibidos por los pasivos no llegan a cubrir sus necesidades o no son justos en relación a lo aportado. Y del otro, se hace hincapié en lo caro que ya es el sistema previsional en nuestro país, en lo insuficiente de los recursos provenientes de la clase activa y en la dinámica preocupante que muestra desde hace 10 años”.

La consultora identificó tres etapas de crecimiento del sistema jubilatorios para los últimos diez años.

Entre 2006/2007 hasta el 2013, cuando el peso del sistema previsional creció 10 puntos porcentuales sobre el total de los ingresos tributarios, pasando del 33% al 43%. Periodo en que tuvo lugar la primera moratoria que implementó el gobierno kirchnerista y que significó el ingreso al sistema de millones de personas con menos años de aportes. Y a partir del 2009, comenzó a ejercer presión sobre el sistema la fórmula de movilidad previsional, que fue modificada en diciembre del 2017. “Esto significó un incremento sustancial de los gastos, pero que fueron parcialmente compensados por la expropiación de las AFJP y por una presión tributaria que venía en aumento por estos años” describe el informe.

En 2015, cuando el peso del sistema subió del 43% al 47% por la segunda moratoria previsional. Se calcula que por las moratorias implementadas durante todo el periodo del kirchnerismo accedieron a una pensión o jubilación unas 3,4 millones de personas, llevando el ratio de cobertura previsional al nivel más alto de toda Latinoamérica.

A lo que se sumó el fallo de la Corte a fines del 2015 para que el estado nacional les devuelva a las provincias con cajas propias el 15% de la recaudación de la precoparticipación, más la deuda de los años de cada reclamo. Lo que llevó a la nueva administración la modalidad la cancelación de loa deuda con cada distrito, además de menguar la recaudación mensual del estado nacional.

Desde 2016, por la implementación del programa de Reparación Histórica, el peso del sistema previsional habrá subido del 47% al 57% para el año próximo, según las estimaciones. También debido a que “los menores ingresos tributarios por parte de la Nación como consecuencia de la devolución del 15% a las provincias y a que una economía estancada en términos de crecimiento de mediano plazo no permitió un mayor despegue de los ingresos”, completa el informe.

Fecha: 26/12/2018

“Hoy se vive más y habrá que trabajar más años, aunque nadie quiera oírlo”

Julio Portalatin: El CEO global de Mercer dice que los sistemas previsionales tienen una gran crisis potencial y cree que una mayor inclusión laboral de las mujeres aliviaría la situación

Por: Silvia Stang

Para: Diario La Nación

Hay cosas que nadie quiere oír, pero de las que hay que hablar. Julio Portalatin ubica en esa categoría la necesidad de los países de revisar a qué edad se jubilan los trabajadores. El presidente y CEO global de Mercer enfatiza en que los conflictos que ese debate pueden generar no deberían hacer pasar por alto la advertencia: si no se hacen cambios en los sistemas previsionales, no habrá escapatoria para una enorme crisis, porque los recursos serán escasos para compromisos de pago cada vez más elevados. Mercer se especializa en consultoría a empresas en temas de salud, pensiones y beneficios para empleados.

De visita en Buenos Aires, el directivo dialogó con LA NACION y dijo ver una oportunidad, para aliviar aquel riesgo, en la inclusión de más mujeres en el mercado laboral. “Si ellas participan en el mercado de trabajo en igual medida que los hombres, eso ayudará”, porque -según afirma- hay estudios que demuestran que eso aportaría a un mayor crecimiento de las economías.

Ese potencial se enfrenta a un riesgo: según el directivo, los avances de la inteligencia artificial pueden afectar a los empleos de las mujeres 10 veces más que a las tareas realizadas típicamente por varones. El objetivo a lograr: que ellas ocupen más posiciones en espacios en los que hoy están poco representadas. La diversidad en las empresas -que se traduce en el armado de equipos estratégicos “con personas de diferentes edades, nacionalidades, grupos étnicos y géneros”- ayuda a las firmas a crecer. “Y hay que dejar atrás lo que llamamos prejuicios inconscientes, que todo el mundo los tiene”, afirma.

-El debate sobre la edad jubilatoria es fuente de conflicto en todas partes, ¿cuál cree que es la manera adecuada de encarar el tema?

-El mundo entero tiene una crisis potencial bastante grande en los sistemas jubilatorios. Nosotros hacemos un reporte cada año sobre distintos países, que analiza si va a haber ahorro suficiente, ya sea del gobierno o de los privados, para que cuando las personas se retiren puedan vivir como antes, no mejor ni peor, sino igual. Hoy el mundo se está poniendo más viejito y no digo que eso sea malo, pero sí que es un potencial problema si no se planifica bien. Los sistemas de seguridad social se hicieron cuando las personas vivían menos y muchos no se adaptaron al crecimiento de edad promedio. La responsabilidad de planificar es de triple play, porque ni el gobierno ni las empresas ni los individuos pueden solos. En el reporte anual elaboramos un índice que mide la sustentabilidad, la adecuación y la integralidad de los sistemas, y lamentablemente la Argentina no sale muy bien. Hay muchas cosas por hacer pero nada es fácil y nada va a ser popular para todo el mundo. Si se vive más años, la consecuencia es que la gente va a trabajar más años y va a esperar más, pero nadie quiere oírlo.

-¿Es inevitable obligar a trabajar más años o hay formas más flexibles de lograr el resultado necesario para las cuentas fiscales?

-Los sistemas no pueden sostenerse con la mayor expectativa de vida. En el mundo el déficit de pensiones es de 40 trillones de dólares y, sin cambios, en 2050 será de 400 trillones. No es popular, pero es necesario.

-De los países mejor posicionados por la sostenibilidad de sus sistemas, ¿qué rescataría?

-Son modelos en los que participan el Estado, las empresas y los ciudadanos. Hay contribuciones que se mueven según cuánto se va a necesitar. Y hay esquemas en que las personas ahorran un porcentaje de su ingreso e igual porcentaje pone la empresa. Y eso con beneficios impositivos.

-Los esquemas de ahorro o de planes de retiro con acuerdos de aportes del empleado y la empresa parecen más viables para sueldos altos. ¿Pueden extenderse?

-La motivación para los que tienen menores sueldos es mayor, porque si la persona pone 12, la empresa pone 12. Eso se analiza con cada aumento de sueldo y, entonces, la persona evalúa que estaba ya viviendo sin esa diferencia. Hacen falta herramientas y educación para este tipo de planes.

-En nuestro país hubo y hay alta inflación, por lo que los aumentos de salarios son compensaciones. ¿Se puede pensar en esos planes cuando hay inflación?

-Siempre hay momentos en los países en los que los porcentaje de ahorro bajan. Pero siempre habrá tiempos de repunte. Si no se ahorra, habrá un problema más grave después.

-Aquí hubo idas y venidas con las reformas al sistema. Más allá de la opinión sobre cuál es el adecuado, ¿cómo afectan esas decisiones políticas a la credibilidad para un sistema de retiros?

-Eso pasa, pero el problema no cambia y hay que resolverlo. ¿Es más difícil si no hay confianza? Sí, pero las empresas tienen entonces una responsabilidad mayor. Hoy pasa en varios países con la situación política. Estados Unidos tiene un desafío especial y sólo puedo decir que muchos empleados buscan un liderazgo diferente de sus compañías. Es una oportunidad para revalorizar la integridad, la inclusividad, la diversidad y el respeto.

Fecha: 12/02/2017