Jubilaciones y Pensiones en Argentina

Blog elaborado por MSC Consultores

Archivo para Sostenibilidad del sistema jubilatorio

El desafío de un esquema sostenible en el tiempo

Los cambios en la estructura poblacional, un factor de peso

La esperanza de vida de una persona que nace hoy en la Argentina es de 76,8 años, una cifra que supera en más de cuatro años a la expectativa que había para los nacidos a principios de los 90, y casi dos años menos que la que habrá para quienes lleguen al mundo entre 2025 y 2030. Esos números están en la última revisión de proyecciones demográficas del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas. La situación demográfica y los cambios en cuanto a cómo se compone la población de un país según rangos de edad, es un factor bajo la lupa de quienes diseñan los sistemas jubilatorios.

Un informe reciente del Centro de Investigación de la Seguridad Social de la UBA, elaborado por Raúl Herrera, Héctor Gueler y Emilio Colunga, se propuso analizar, en base a las proyecciones de Naciones Unidas, por cuánto tiempo el Estado deberá pagar las jubilaciones a mujeres y varones, según sus expectativas de vida a la edad en que pueden retirarse. En el caso de los hombres, la expectativa de vida a los 65 años era de 13,6 años entre 1990 y 1995; es de 15,5 años entre 2015 y 2020, y será de 18 años entre 2040 y 2045. A su vez, el tiempo esperable de sobrevida de una mujer de 60 años era de 21,4 años en los 90; es de 24,3 años ahora y será de 26,5 años en la primera mitad de los años 2040.

Así, se concluye que progresivamente crecerá el período de tiempo en que se cobrará la prestación, en relación a cada año aportado. Los autores del informe señalan que ese tipo de datos son “indicativos de la influencia de la evolución demográfica en los sistemas de seguridad social”, y apuntan que estos sistemas deberían tender a un “equilibrio” entre el esfuerzo contributivo hecho en la vida laboral y el nivel de prestaciones que cobrarán tras el retiro.

Por su estructura poblacional, la Argentina está hoy en una etapa de “bono demográfico”. Es un período en el que, según definió el informe del Banco Mundial Los años no vienen solos, de 2015, se ofrece una oportunidad para tomar previsiones (hacer crecer la tasa de ahorro interno y ganar productividad, por caso) antes de que lleguen con más fuerza los efectos del envejecimiento poblacional, que irá demandando cada vez más recursos para las coberturas de las jubilaciones y de la salud.

Junto con las proyecciones de mayor expectativa de vida -lo cual es una buena noticia para las personas-, los números de Naciones Unidas indican una caída de la tasa de natalidad en las próximas décadas.

Con todo ello y según el informe del Banco Mundial, mientras que en 2015 había 6 personas en edad activa por cada adulto de 65 años o más, en 2050 esa relación se ubicará en 3 a 1 y, en 2011, en 2 a 1. Esos datos revelan parte del desafío de darle un financiamiento sostenible a un sistema que ofrezca ingresos consistentes con un determinado nivel de vida, si también se busca mejorar la situación social de un país que tiene a tres de cada diez de sus habitantes en la pobreza. Hoy los pagos se sostienen tanto con aportes y contribuciones de trabajadores y empresas como con impuestos de rentas generales. En ambas fuentes de financiamiento habrá cambios por la reforma tributaria y por el acuerdo fiscal entre la Nación y las provincias.

Según Rafael Rofman, economista del Banco Mundial, “el desafío del sistema y la atención de los especialistas no debería estar en qué recursos específicos se asignan para financiarlo, sino en cuánto y cómo gasta el sistema” para cumplir con un doble objetivo: el bienestar de los adultos mayores y la sostenibilidad de los pagos en el mediano y largo plazo.

Fuente: Diario La Nación

Fecha: 29/11/2017

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