Jubilaciones y Pensiones en Argentina

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Archivo para Edad Jubilatoria

Saber envejecer como país, tema clave

Las jubilaciones en la mira: qué se discute para la sostenibilidad

Por: Silvia Stang

Para: Diario La Nación

“Que levanten la mano los que están seguros de que van a jubilarse y ya saben cuánto van a cobrar.” El desafío, ante un auditorio de edad no avanzada, fue planteado por el director ejecutivo de la Anses, Emilio Basavilbaso, en un encuentro que se desarrolló para analizar uno de los temas más significativos para las próximas décadas: el del envejecimiento poblacional y sus efectos sobre el sistema previsional. Fue días atrás, en el marco de la iniciativa Argentina 2030, un espacio de diálogo sobre cuestiones de mediano y largo plazo.

Más allá de las percepciones, la necesidad de una reforma del sistema jubilatorio está formalmente planteada: la ley 27.260, de julio de 2016, estableció que en tres años un “consejo de sustentabilidad” debe elaborar un proyecto para un nuevo régimen, y definió media docena de rasgos básicos que deberán respetarse: el esquema debe ser “universal, integral, solidario, público, sustentable y de reparto”. Según el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, que cerró la jornada, ese grupo de trabajo hoy está definiendo los temas que se pondrán en debate.

El objetivo de la sustentabilidad para un régimen en el que se incrementarán las obligaciones a la vez que se reducirá la cantidad de trabajadores aportantes por cada jubilado, es uno de los principales desafíos del país, sobre todo si se tiene en cuenta que con más de 4 de cada 10 pesos del presupuesto nacional se pagan jubilaciones y pensiones a cargo de la Anses, y prestaciones no contributivas.

Según el informe Los años no vienen solos, elaborado en 2014 por el Banco Mundial, mientras que en los últimos años hubo seis personas en edad activa por cada adulto de 65 años o más, en 2050 habrá tres y en 2100, solamente dos.

La edad jubilatoria es una cuestión en danza, más allá de quienes lo consideran un tema casi tabú. Una recomendación de los expertos para una reforma “amigable” con la sociedad, es generar incentivos para que las personas trabajen más tiempo como fruto de una opción, y no de una imposición.

Pero hay otras varias cuestiones sobre las que se aconseja poner el foco desde ahora mismo, porque incidirán en cómo se llegue al momento en que la Argentina haya terminado de transitar su “bono demográfico”. Así se le llama a la etapa previa a la signada por los costos asociados al envejecimiento. Ese “bono” terminará hacia 2035, según advierte José María Fanelli, un economista estudioso de los fenómenos demográficos.

Incrementar la actividad económica con empleos de alta productividad es uno de los objetivos básicos para el desarrollo sostenible, un concepto que incluye que el país tenga la posibilidad de pagar bien las jubilaciones a los mayores que, no solamente serán un porcentaje cada vez mayor de la población, sino que vivirán más años.

El dato de la caída del número de personas activas por cada mayor, tiene una luz de alerta adicional: si se considera el universo de empleados dependientes y autónomos, casi la mitad de los trabajadores no tiene aportes. Y un desafío que se suma es el hecho de que los empleos del futuro no serán los mismos que los de hoy: “Los trabajos van a variar y hoy falta una correlación entre lo que formamos y lo que se demanda; necesitamos mayor pertinencia”, definió el economista Eduardo Levy Yeyati, a cargo de Argentina 2030.

¿Y la respuesta a aquella pregunta de Basavilbaso? Sólo una persona levantó su mano. El debate promete controversias, pero hay bastante consenso respecto de la necesidad de revisar la sostenibilidad de un sistema que hoy se financia, casi en partes iguales, con aportes y contribuciones y con parte de los impuestos generales (como IVA y Ganancias). Y que, si bien hoy incluye a la gran mayoría de los adultos mayores -por las moratorias y la reciente creación de una prestación universal-, tiene a la informalidad como una de las graves problemáticas por resolver.

Fecha: 27/06/2017

Volver al ruedo después del retiro: hay vida laboral más allá de la jubilación

Crece la expectativa de vida, la posibilidad de mantenerse en buen estado de salud y las ganas de salir de la pasividad

Por: Paula Urien

Para: Diario La Nación

Ramón se jubiló hace un año, pero algo no anda bien. No está conforme con eso de “no hacer nada”. Siente que tiene más tiempo para pensar en enfermedades y achaques que todavía no tiene o “bueno, quizás alguno, sí, pero nada grave”. Ve mucha televisión, aunque cuenta que “me tira un poco para abajo” y piensa por qué la sociedad lo trata como a un adulto mayor cuando se siente como un adulto cualquiera, y con algo de resentimiento piensa que hay personas que le dicen “abuelo” cuando ni los conoce. Se sabe útil y además, la jubilación tiene gusto a poco. Cree entonces que llegó la hora de volver a ponerse en marcha y buscar, nuevamente, un trabajo. “Ojalá sea en relación de dependencia”, piensa, pero si no lo consigue, “tendré que hacer algo por mi cuenta. Me quedan muchos años para seguir produciendo”.

La opción de seguir trabajando es cada vez más atractiva, sobre todo porque con una jubilación no alcanza para cubrir los gastos mensuales, o tener la misma calidad de vida que se disfrutaba mientras que había un ingreso fijo en la casa. Perder la jubilación no es una opción, pero sí lo es sumarle otro ingreso.

Desde la Anses

Esta semana, el titular de Anses, Emilio Basavilbaso , sorprendió con una declaración en Mesa Chica, en LN+, que deja ver que el tema de la edad de la jubilación está en agenda. Tras aclarar que “la edad de jubilación la tiene que decidir el Congreso”, dijo que “hay trabajadores que pueden seguir… más allá de los 65 años”. Jubilarse “debería ser voluntario para el que quiera seguir trabajando y esté bien físicamente. El retiro debería ser voluntario”.

Hasta ahora, no lo es. La empresa pide la baja del empleado una vez que cumple con la edad para jubilarse, pero tiene la opción de volver a tomarlo, en blanco como corresponde. Nace entonces un nuevo contrato, y una nueva antigüedad, que se da a partir del nuevo alta. Pero no siempre fue así. Hasta 1994, había una incompatibilidad relativa para jubilarse y trabajar. Si esto sucedía, le bajaban al trabajador su jubilación a la mínima. Por supuesto que funcionaba como un efecto desalentador por el miedo a perder el trabajo y quedarse con la mínima.

Más tarde, llegó la incompatibilidad plena, es decir directamente no se podía trabajar. Hasta que llegó una desafortunada frase del ex presidente: “Si (los jubilados) tienen tanta fuerza para protestar y mandar a policías al hospital, bien podrían tener fuerza para trabajar, y no lo hacen”. Así, llegó la posibilidad de trabajar después de la jubilación, cobrando la totalidad de los haberes.

El artículo 34 de la ley 24.241 es claro:

1. Los beneficiarios de prestaciones del Régimen Previsional Público podrán reingresar a la actividad remunerada tanto en relación de dependencia como en carácter de autónomos.

2. El reingresado tiene la obligación de efectuar los aportes que en cada caso correspondan, los que serán destinados al Fondo Nacional de Empleo.

3. Los nuevos aportes no darán derecho a reajustes o mejoras en las prestaciones originarias.

4. Los beneficiarios de prestaciones previsionales que hubieren accedido a tales beneficios amparados en los regímenes especiales para quienes presten servicios en tareas penosas, riesgosas o insalubres, determinantes de vejez o agotamiento prematuro, no podrán reingresar a la actividad ejerciendo algunas de las tareas que hubieran dado origen al beneficio previsional. Si así lo hicieren, se le suspenderán el pago de los haberes correspondientes al beneficio previsional otorgado.

5. El goce de la prestación del retiro por invalidez es incompatible con el desempeño de cualquier actividad en relación de dependencia.

Con respecto a que el nuevo contrato laboral se sume al anterior para computar antigüedad, hubo un fallo plenario en 2009, Couto de Cappa, que indicó lo contrario, porque “para acceder al beneficio jubilatorio, el trabajador debe cesar en toda actividad en relación de dependencia”.

Quienes quieren seguir trabajando y logran un empleo en relación de dependencia tienen la jubilación que les corresponde por los años de aportes, y también un sueldo, que deben volver a acordar con el empleador. El costo laboral, baja, pero no mucho. Entre el trabajador y el empleador hay un ahorro del 7,5% del sueldo en cuanto a costo laboral total. Sí se hace un descuento que va para el Fondo Nacional de Empleo, que es el seguro de desempleo.

Cada vez más mayores

La última información procesada del Indec, de 2012, establece que “según los datos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010, la población de 60 años y más representa el 14,3% del total de población del país. “El proceso de envejecimiento poblacional continuará profundizándose”, dice la Encuesta Nacional sobre Calidad de Vida de Adultos Mayores.

Una de las características de esta población, según el Indec, es la feminización de sus componentes, a causa de los mayores niveles de mortalidad masculina. Para el año 2010, de un total de 4,1 millones de personas de 65 años y más, 2,4 millones corresponden a mujeres y 1,7 millones a varones.

Los años no vienen solos, un libro del Banco Mundial destaca que la población argentina está transitando un período de 30 años denominado “Ventana de Oportunidad Demográfica”, en la cual aumenta la proporción de la población en edad de trabajar, con mayor capacidad potencial de ahorro. Pero el informe dedicado al crecimiento demográfico en la Argentina muestra que la población adulta mayor de 65 años pasará del 10,4% actual, al 19,3% en 2050 y el 24,7% en 2100, “en un claro proceso de convergencia con los países de Europa. Así, mientras hoy hay seis personas en edad de trabajar por cada adulto mayor, en 2050 sólo habrá tres y en 2100 sólo dos”, dice el libro-informe.

“En este contexto, el gasto del sistema de pensiones pasará de representar el 9% del PBI al 11% en 2030 y 15,5% en 2050, lo cual implica un claro desafío para las generaciones futuras”, sostuvo Michele Gragnolati, Líder en Desarrollo Humano para Argentina del Banco Mundial. En treinta años el envejecimiento poblacional tendría un impacto significativo no sólo sobre el nivel de gasto público en Argentina, sino también sobre su capacidad para sostener el crecimiento económico. Pasará de representar el 9% del PBI al 11% en 2030 y 15,5% en 2050, lo cual implica un claro desafío para las generaciones futuras.

Trabajar más

Es en este contexto en el actual director de Anses incentiva a que el que quiera seguir trabajando es bueno que lo haga. Trabajar en buenas condiciones contribuye no solo con la sociedad sino con la buena salud mental.

Desde la entidad, confirmaron a La Nación que no hay un plan para elevar la edad de la jubilación, y que es el Congreso el que tiene que decidir modificar o no este sistema. A nivel mundial la controversia es grande. Por un lado, se trata de darle sustentabilidad al sistema previsional y una de las maneras de hacerlo es que haya menos personas que perciben haberes a través de esta caja. Por otro, tocar la edad de jubilación no es una opción. No todos están preparados o en condiciones de seguir trabajando. Francia dio marcha atrás con la extensión de la edad de jubilación de los 62 a los 60 años, por ejemplo. España, por su parte, la aumenta progresivamente, de los 65 hasta llegar a los 67 en 2027. Pero la polémica continúa, de hecho el ex presidente José María Aznar, en una entrevista publicada por el diario económico español Expansión, dijo que “si no hacemos nada se empobrecerán las pensiones, hay que jubilarse a los 70 años”.

El debate es feroz. En la Argentina “la ley de Reparación Histórica marca que dentro de los tres años de sancionada (fue el 29 de junio de 2016), se debe formar una comisión para estudiar el sistema previsional, para hacerlo sustentable a futuro”, dicen desde Anses. Si se plantea subir la edad para jubilarse seguramente habrá una nueva grieta.

Fecha: 17/06/2017

“Hoy se vive más y habrá que trabajar más años, aunque nadie quiera oírlo”

Julio Portalatin: El CEO global de Mercer dice que los sistemas previsionales tienen una gran crisis potencial y cree que una mayor inclusión laboral de las mujeres aliviaría la situación

Por: Silvia Stang

Para: Diario La Nación

Hay cosas que nadie quiere oír, pero de las que hay que hablar. Julio Portalatin ubica en esa categoría la necesidad de los países de revisar a qué edad se jubilan los trabajadores. El presidente y CEO global de Mercer enfatiza en que los conflictos que ese debate pueden generar no deberían hacer pasar por alto la advertencia: si no se hacen cambios en los sistemas previsionales, no habrá escapatoria para una enorme crisis, porque los recursos serán escasos para compromisos de pago cada vez más elevados. Mercer se especializa en consultoría a empresas en temas de salud, pensiones y beneficios para empleados.

De visita en Buenos Aires, el directivo dialogó con LA NACION y dijo ver una oportunidad, para aliviar aquel riesgo, en la inclusión de más mujeres en el mercado laboral. “Si ellas participan en el mercado de trabajo en igual medida que los hombres, eso ayudará”, porque -según afirma- hay estudios que demuestran que eso aportaría a un mayor crecimiento de las economías.

Ese potencial se enfrenta a un riesgo: según el directivo, los avances de la inteligencia artificial pueden afectar a los empleos de las mujeres 10 veces más que a las tareas realizadas típicamente por varones. El objetivo a lograr: que ellas ocupen más posiciones en espacios en los que hoy están poco representadas. La diversidad en las empresas -que se traduce en el armado de equipos estratégicos “con personas de diferentes edades, nacionalidades, grupos étnicos y géneros”- ayuda a las firmas a crecer. “Y hay que dejar atrás lo que llamamos prejuicios inconscientes, que todo el mundo los tiene”, afirma.

-El debate sobre la edad jubilatoria es fuente de conflicto en todas partes, ¿cuál cree que es la manera adecuada de encarar el tema?

-El mundo entero tiene una crisis potencial bastante grande en los sistemas jubilatorios. Nosotros hacemos un reporte cada año sobre distintos países, que analiza si va a haber ahorro suficiente, ya sea del gobierno o de los privados, para que cuando las personas se retiren puedan vivir como antes, no mejor ni peor, sino igual. Hoy el mundo se está poniendo más viejito y no digo que eso sea malo, pero sí que es un potencial problema si no se planifica bien. Los sistemas de seguridad social se hicieron cuando las personas vivían menos y muchos no se adaptaron al crecimiento de edad promedio. La responsabilidad de planificar es de triple play, porque ni el gobierno ni las empresas ni los individuos pueden solos. En el reporte anual elaboramos un índice que mide la sustentabilidad, la adecuación y la integralidad de los sistemas, y lamentablemente la Argentina no sale muy bien. Hay muchas cosas por hacer pero nada es fácil y nada va a ser popular para todo el mundo. Si se vive más años, la consecuencia es que la gente va a trabajar más años y va a esperar más, pero nadie quiere oírlo.

-¿Es inevitable obligar a trabajar más años o hay formas más flexibles de lograr el resultado necesario para las cuentas fiscales?

-Los sistemas no pueden sostenerse con la mayor expectativa de vida. En el mundo el déficit de pensiones es de 40 trillones de dólares y, sin cambios, en 2050 será de 400 trillones. No es popular, pero es necesario.

-De los países mejor posicionados por la sostenibilidad de sus sistemas, ¿qué rescataría?

-Son modelos en los que participan el Estado, las empresas y los ciudadanos. Hay contribuciones que se mueven según cuánto se va a necesitar. Y hay esquemas en que las personas ahorran un porcentaje de su ingreso e igual porcentaje pone la empresa. Y eso con beneficios impositivos.

-Los esquemas de ahorro o de planes de retiro con acuerdos de aportes del empleado y la empresa parecen más viables para sueldos altos. ¿Pueden extenderse?

-La motivación para los que tienen menores sueldos es mayor, porque si la persona pone 12, la empresa pone 12. Eso se analiza con cada aumento de sueldo y, entonces, la persona evalúa que estaba ya viviendo sin esa diferencia. Hacen falta herramientas y educación para este tipo de planes.

-En nuestro país hubo y hay alta inflación, por lo que los aumentos de salarios son compensaciones. ¿Se puede pensar en esos planes cuando hay inflación?

-Siempre hay momentos en los países en los que los porcentaje de ahorro bajan. Pero siempre habrá tiempos de repunte. Si no se ahorra, habrá un problema más grave después.

-Aquí hubo idas y venidas con las reformas al sistema. Más allá de la opinión sobre cuál es el adecuado, ¿cómo afectan esas decisiones políticas a la credibilidad para un sistema de retiros?

-Eso pasa, pero el problema no cambia y hay que resolverlo. ¿Es más difícil si no hay confianza? Sí, pero las empresas tienen entonces una responsabilidad mayor. Hoy pasa en varios países con la situación política. Estados Unidos tiene un desafío especial y sólo puedo decir que muchos empleados buscan un liderazgo diferente de sus compañías. Es una oportunidad para revalorizar la integridad, la inclusividad, la diversidad y el respeto.

Fecha: 12/02/2017

El Gobierno negó que vaya a subir la edad para la jubilación

Lo confirmó Basavilbaso, director de la Anses; desde 2019 se elevará a 65 años el requisito para acceder a la pensión universal

Por: Francisco Casas

Para: Diario La Nación

El director ejecutivo de la Anses, Emilio Basavilbaso, afirmó ayer que no está dentro de los planes del Gobierno aumentar la edad mínima para acceder a la jubilación y manifestó su “deseo” de que el valor de las prestaciones sea mayor, pero remarcó que “debe asegurarse la sustentabilidad” del sistema.

Al respecto, fuentes de la Anses aclararon a LA NACION que tanto las cuestiones vinculadas con el nivel de las prestaciones (por fuera de la actualizaciones automáticas) como las relacionadas con modificaciones en las edades mínimas para jubilarse son facultad del Consejo de Sustentabilidad Previsional, un ente establecido por la ley de reparación histórica para jubilados y pensionados, a mediados del año pasado.

Dicho consejo tiene un plazo máximo de tres años para elaborar un nuevo régimen previsional y deberá remitir un informe a la Comisión Bicameral de los Fondos de la Seguridad Social cada seis meses.

En declaraciones a Radio La Red, Basavilbaso expresó su deseo de que el haber mínimo jubilatorio alcance los valores de la canasta básica, que hoy el Indec calcula en $ 12.489 para una familia tipo. “Nos encontramos con la restricción del dinero con el que se cuenta para hacer frente al pago de las prestaciones. De todas formas, hoy la Argentina tiene uno de los índices de cobertura más altos del mundo. El 97% de los adultos mayores tiene alguna prestación de la Anses, de 5661 pesos para arriba. Estamos muy por encima del promedio de la región. Así y todo, queremos subir ese valor, pero que sea sustentable”, afirmó.

En la ley de reparación histórica para jubilados y pensionados que se sancionó el año pasado junto con la ley de blanqueo de capitales, se estableció la pensión universal para el adulto mayor (PUAM), cuyo monto debe representar el 80% de la jubilación mínima. En el proyecto original, se elevaba de 60 a 65 años la edad para que las mujeres puedan acceder a dicha prestación. Debido a las críticas de la oposición, se prorrogó la entrada en vigor de esa medida hasta 2019. La PUAM es financiada con fondos del Tesoro nacional y no de la Anses, aclararon en el organismo previsional.

“Tenemos garantizados los fondos para el pago de los reajustes, ya que la ley de reparación histórica establecía específicamente el modo de financiarlos. Hasta el momento, todos los reajustes están siendo solventados con dinero proveniente de las penalidades percibidas por el blanqueo de capitales”, dijo ayer Basavilbaso.

El funcionario destacó como logros de su primer año de gestión, más allá de la reparación histórica y la creación de la pensión universal para el adulto mayor, una disminución en la pauta publicitaria del organismo y una mayor rentabilidad del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), además de la eliminación de las jubilaciones irregulares de extranjeros. “Logramos una disminución de un 40% en la pauta publicitaria, que alcanzaba los $ 1000 millones y se dirigía sólo a determinados medios”, aclaró.

Con respecto a la eficiencia en el manejo de los fondos, afirmó que había mucha disponibilidad del FGS en determinados bancos y no generaba utilidades. “Ese dinero se invirtió, por eso el fondo tuvo el rendimiento mas alto de los ultimos diez años”, dijo.

“Otra cuestión en la que se trabajó, tanto sobre la base de datos como en campo, fueron las jubilaciones irregulares”, afirmó Basavilbaso,

También comentó que ciudadanos de Paraguay o Chile que no residían en el país cobraban jubilaciones. “Esta maniobra era facilitada por gestores argentinos, quienes tramitaban las jubilaciones a cambio de una comisión. Por eso fueron denunciados penalmente.”

Fecha:11/01/2017