Jubilaciones y Pensiones en Argentina

Blog elaborado por MSC Consultores

Muchos jubilados perdieron hasta el 40% de su poder adquisitivo

La caída se debe a la falta de actualización de los haberes durante años, frente a una inflación de 250%

Por Silvia Stang
Para LA NACION

Por efecto de la inflación, los haberes de muchos jubilados llevan acumulada en los últimos nueve años una pérdida de poder adquisitivo que llega hasta el 40%, o aun un poco más, según la medición de precios que se considere. Así, el incremento de precios de los últimos años recortó el valor de los ingresos, aunque en magnitud desigual. Los más perjudicados son quienes antes de la devaluación del peso se encontraban ganando más de $ 1000, ya que durante casi cuatro años no hubo para ese grupo ninguna recomposición, por una decisión política que fue declarada inconstitucional por un fallo de la Corte Suprema de Justicia.

Como durante varios años la estrategia fue privilegiar la recuperación de la jubilación mínima sin contemplar a quienes cobraban algo más, hubo un achatamiento de la pirámide, y muchos que habían comenzado su etapa pasiva cobrando más que el ingreso básico, terminaron en ese escalón más bajo. Eso significa que aun cuando la mínima haya aumentado un 347,5%, no necesariamente quienes la cobran percibieron en los últimos años una suba que compensara la inflación.

La depreciación de las jubilaciones y la mencionada sentencia judicial explican la actual litigiosidad récord de los jubilados contra el Estado: cada día se inician, en promedio, unas 500 demandas, mientras que hay más de 330.000 causas en trámite. Anteayer, la jueza de la Corte, Carmen Argibay, apuntó contra la Anses por el colapso del fuero de la Seguridad Social, al que llegan reclamos por la insuficiente actualización de haberes y también -entre otros temas- por la forma en que se calcula el ingreso inicial. “La Anses no paga lo que debe, incluso cuando hay sentencias que la obligan a pagar. Es siempre la misma historia”, se quejó Argibay.

A su vez, esa situación, sumada a la existencia de una masa de recursos que está en poder de la Anses desde la eliminación del sistema jubilatorio de capitalización, generó varios proyectos de ley de la oposición para mejorar la jubilación mínima y para devolver el poder adquisitivo perdido a los haberes de muchos pasivos (ver aparte).

La brecha con los precios

De acuerdo con mediciones y estimaciones de inflación elaboradas por distintas consultoras, el índice acumulado desde diciembre de 2001 a mayo último es, en un cálculo moderado, del 250 por ciento. Desde ese entonces, si bien la jubilación mínima pasó de $ 200 a 895, quienes no comenzaron ganando ese haber tuvieron aumentos inferiores al de los precios, y en muchos casos tardíos. Para quienes una década atrás cobraban una prestación de $ 1000 o más, la recomposición hasta ahora fue del 111,5 por ciento.

Suponiendo el caso de quien percibía $ 1000 cobra ahora $ 2115. Si consumía bienes y servicios por todo el monto, acceder a ellos ahora cuesta $ 3500. Y así, el ingreso equivale al 60% del precio de lo que antes podía adquirirse. Otro caso: quien cobraba $ 300 recibió un alza del 204%, con lo cual hoy cobra $ 912, pero como lo que valía $ 300 hoy vale $ 1050, podría comprar un 14% menos.

La comparación se refiere a determinados supuestos del consumo, que son los considerados para elaborar las estadísticas de precios. Está claro que, en la vida real, cada familia tiene un conjunto diferente de necesidades por cubrir.

La inflación en el período está estimada en el 250% por el estudio Orlando Ferreres & Asociados, y en un nivel similar se ubica el índice elaborado por Economía & Regiones. Un porcentaje algo más alto -del 268%- arroja la medición realizada por Ecolatina con la firma Tomadato. Los cálculos se basan en un trabajo propio de cada centro de estudios a partir de enero de 2007, y en los índices de inflación dados por el Indec hasta diciembre de 2006, el último mes previo a la intervención política que sufrió el organismo y que le costó la credibilidad de sus datos.

Luego de años de aumentos discrecionales, desde marzo de 2009 rige una ley de movilidad jubilatoria. El sistema contempla la utilización de una fórmula basada en la evolución de los salarios, la recaudación de recursos del sistema y otras variables, como el número de jubilados.

¿Cómo les fue desde entonces a las jubilaciones? Los tres aumentos otorgados (en marzo de 2009 y de 2010, y en septiembre del año pasado) suman una mejora del 29,7 por ciento. El alza de los precios desde julio de 2008 -el último mes en el que se habían subido las jubilaciones antes de la ley de movilidad- fue superior: del 37,7%, según Ecolatina, y del 34,4%, según Ferreres. Con esos datos, la pérdida del valor real sería de alrededor de un 5 por ciento.

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