Jubilaciones y Pensiones en Argentina

Blog elaborado por MSC Consultores

Archivo para septiembre, 2017

Jubilados: la Justicia avaló que se hagan acuerdos de pago con la Anses en casos con sentencia firme previa

Un fallo de segunda instancia revocó la decisión de una jueza, que había considerado que no correspondía homologar un pacto hecho en el marco de la reparación histórica, porque existía ya una orden judicial pendiente de ser cumplida

Por: Silvia Stang

Para: Diario La Nación

Jueces del fuero de la seguridad social revirtieron una sentencia judicial de primera instancia y avalaron un acuerdo firmado entre la Anses y un jubilado por el plan de Reparación Histórica. En el primer fallo, se había rechazado homologar ese pacto porque la persona en cuestión tenía ya una sentencia firme que le ordenaba al Estado hacer un reajuste de del haber mensual.

La decisión de los jueces Luis Herrero y Nora Dorado, de la sala II de la Cámara Federal de la Seguridad Social, está referida al expediente del jubilado Ramón Farías, para quien la aplicación del plan de reparación histórica le significa cobrar un haber aun mayor que el que surgía de la sentencia del juicio que, por otra parte, lleva años firme sin que sea liquidada. En mayo pasado, la jueza Elvira Muleiro, titular del juzgado N°5 de la Seguridad Social, se había negado a homologar el acuerdo que, en el marco de la ley 27.260, habían firmado Farías y la Anses.

El argumento de aquella decisión fue que el jubilado ya tenía una sentencia firme y estaba a la espera de que el Estado se hiciera cargo del pago por la vía tradicional, es decir, por fuera de las normas de la reparación. Según la jueza (que dictó otros fallos en igual sentido), el acuerdo pretendido no recaía sobre “un objeto dudoso o litigioso” ni existían “concesiones recíprocas de los contratantes”. Las frases se refieren a la manera en que el Código Civil define qué es un acuerdo transaccional. 

Los jueces camaristas, sin embargo, avalaron la postura de las partes y señalaron que, “de común acuerdo” se modificaron “los términos de la cosa juzgada”. Y recuerdan que la ley de Reparación Histórica menciona expresamente que podrán celebrarse acuerdos en los casos en que hay juicio iniciado, “con o sin sentencia firme”, y también en los que no hubiera juicio. Además, se cuestiona la decisión de primera instancia por haber provocado “un retraso de más de cuatro meses en la definición de este incidente” y, por tanto, también en los tiempos de espera del jubilado para cobrar lo que le corresponde.

De hecho, la normativa sobre el plan lanzado por el Gobierno para saldar deudas con los jubilados diferenció el tipo de oferta que se haría según su situación con respecto a la Justicia. Quienes no habían iniciado demanda, reciben una recomposición de sus haberes mensuales pero no un pago retroactivo; a quienes tenían un juicio en trámite se les reconoce un monto por períodos anteriores, pero hasta un límite de 48 meses. Y, finalmente, a quienes tenían un fallo firme se les reconoce un retroactivo sin límite de tiempo.

“No se avizora el motivo que indujo a la sentenciante [la jueza Muleiro] a apartarse -sin el menor atisbo de lógica y razonabilidad- de expresas normas legales de forma y fondo, que reglamentan este acuerdo libre de voluntades”, señala la sentencia de la sala II.

“Este fallo termina con la discusión sobre cuál sería la obligación de un juez: si aceptar la reparación historia o hacer valer la sentencia firme”, afirmó el abogado previsionalista Federico Despoulis Netri, quien agregó que en este caso en particular, la reparación histórica genera un beneficio mayor en el monto del ingreso que la sentencia de primera instancia.

Fecha: 27/09/2017

Anuncios

La estafa de la jubilación pública

Por: Diego Giacomini

Para: Diario El Cronista

De acuerdo con trascendidos, el Proyecto Presupuesto 2018 gasta 59% del gasto primario en Anses y PAMI, lo que representa un aumento de 12 p.p. contra 2016 (47%). La seguridad social se lleva cada vez más. Sin embargo, el sistema de previsión y seguridad social no es previsor, ni brinda seguridad a nadie. No sorprende. Hayek decía: “La palabra social vacía de contenido cualquier palabra a la que se le aplique, aunque nada anormal haya sucedido”.

La jubilación estatal tiene 4 problemas: i) está expuesto a las presiones políticas (caja política); ii) es una estafa intergeneracional; iii) es un fraude a los aportantes y beneficiarios y, iv) atenta contra la inversión, productividad, crecimiento, creación de empleo y el poder adquisitivo del salario. El sistema jubilatorio de reparto debería desaparecer. Voy a explicar por qué.

La jubilación estatal de reparto nació como una estafa de la corporación política. Bismarck (1889) creó el sistema fijando la edad de jubilación en 70 años cuando la esperanza de vida era de 35 años (hombres) y 38 años (mujeres), lo cual brindó una cuantiosa caja a la política alemana. En Argentina, las cajas jubilatorias financiaron cualquier cosa menos jubilaciones. De hecho, en 2016 el FGS del Anses gastó $ 158.085 millones financiando Procrear, préstamos a beneficiarios del SIPA, préstamos a Provincias y déficit fiscal, lo cual equivale casi al 30% de las jubilaciones ($ 572.659 MM) y es un +47% superior al pago de Asignaciones familiares y AUH ($ 107.628 MM).

El sistema de reparto es una transferencia intergeneracional injusta e ineficiente que hipoteca el futuro. En este sistema, los participantes iniciales convencen a los posteriores para que les transfieran fondos (a ellos) a cambio de una promesa de transferencias mayores provenientes de una (supuesta) cantidad superior de participantes futuros. Sin embargo, esto es una estafa intergeneracional, ya que el sistema no se adapta a los cambios demográficos signados por una esperanza de vida en aumento. La cantidad de personas mayores de 60 se triplicará durante los próximos 25 años. Paralelamente, la tasa de fertilidad bajará. Así, el número de beneficiarios (jubilados) aumenta sostenidamente en relación con la cantidad de financiadores (trabajadores), con lo cual el sistema funciona cada vez peor hasta colapsar.

 Este sistema hipoteca el futuro de los niños actuales y de los que todavía no han nacido. El gasto en seguridad social aumenta en detrimento del gasto en educación y salud. En otras palabras, se gasta cada vez más en los ancianos (pasado) y menos en los jóvenes y niños (futuro); es decir se desinvierte en capital humano atentando contra el crecimiento y el futuro. El gasto de Nación en nuestros abuelos (10% del PBI sumando jubilaciones y pensiones -9,1%, y PAMI -0,9%) casi duplicó las erogaciones en educación (5,6%) y salud (6%) de las tres esferas en 2016. Paralelamente, el gasto global en Ciencia (0,3%), Vivienda y Urbanismo (1,2%) y Agua potable y cloacas (0,6%) es prácticamente inexistente al lado del gasto en jubilaciones y pensiones (9,1%).

El sistema jubilatorio de reparto es una estafa, tanto para los aportantes como para sus beneficiarios. Asumamos que un hombre ahorra a lo largo de toda su vida laboral (20 a 65 años) lo que actualmente le descuentan mensualmente en concepto de Aportes Personales (11%). Utilizando el salario promedio privado registrado ($ 22.859) en dólares y capitalizándolo a una tasa del 5% anual, el trabajador llegaría a sus 65 años con un ahorro de u$s 317.000. Según la expectativa de vida masculina (73 años) en Argentina, cobraría u$s 4002 mensuales hasta fallecer. Si viviera hasta los 80 años percibiría u$s 2.00 y hasta los 85 u$s 2086, su jubilación sería menor.

Sin embargo, la anterior cuenta es incompleta, porque faltan las Contribuciones Patronales (10,17%) de los empleadores. Adicionando este flujo y capitalizándolo también al 5% anual (u$s 608.000), la jubilación masculina treparía hasta u$s 7696; u$s 4807 y u$s 4012 por mes si el hombre viviera hasta los 73; 80 u 85 años; respectivamente. Hoy en día la jubilación promedio asciende a u$s 595. No hay mucho más que agregar.

En 1980/2016 el PBI per cápita anual de Argentina (+0,9%) creció muy por debajo de la región (+1,9%); Alianza del Pacífico (+2,3%) y Chile (+3,0%). En este marco, Argentina necesita crecer fuertemente para recuperar el terreno perdido. Y el sistema jubilatorio estatal es un grave obstáculo para crecer, ya que atenta contra el ahorro, la inversión y la formación de capital, obstaculizando la productividad, la creación de puestos de trabajo y la mejora del salario. Argentina tiene una tasa ahorro/PBI (14%) muy inferior al promedio de la región (22%), lo cual la lleva a invertir y, en consecuencia, crecer mucho menos que la región.

Detrás de este este déficit de ahorro y falta de inversión está el desahorro público y el déficit previsional. En 2016 el déficit de Anses ascendió a 2,6% del PBI, lo cual empujó el déficit fiscal global a 7,1% del PBI. El déficit previsional tiene inexorable tendencia alcista y ascenderá a 3% del PBI en 2017. En este marco, el déficit fiscal global ascenderá a +7,6% del PBI en 2017.

En pocas palabras, el sistema jubilatorio de reparto será cada vez más deficitario, convirtiéndose en obstáculo cada vez más grande contra la inversión, el empleo, los salarios y el crecimiento en el largo plazo. Ergo, la jubilación estatal está hipotecando el futuro de nuestros niños y de los que no nacieron. ¿No vamos a hacer nada?

Fecha: 07/09/2017