Jubilaciones y Pensiones en Argentina

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Este es un espacio pensado para aquellos que han iniciado esa etapa distinta de la vida. Aquí encontrará información de interés, desde novedades (de legislación o de normas), artículos, notas y actividades recreativas o culturales que pueden realizar.


La edad para jubilarse: otra perspectiva

Por: Héctor Zajac

Para: Diario Clarín

El gobierno esgrime el envejecimiento poblacional como una causa de su intención de llevar la edad de retiro por encima de 65 años. Trabajadores que sufren mayores cargas sociales -y menores salarios- para sostener un sistema de reparto con una proporción creciente de pasivos, por la caída de la natalidad.

La crítica que alude al desempleo juvenil por el tapón que aquellos que se jubilaban, y ahora no, crearían en el mercado laboral, expresa una visión “malthusiana” por pensar la economía como un ámbito de plazas fijas y deriva en la legitimación de un discurso anti-inmigratorio que hace agua si se advierte que la única solución estructural a la falta de activos naturales es la inmigración. El mundo desarrollado debate hoy sobre los beneficios de pagar menos jubilaciones y redirigir recursos hacia desocupados fomentando generación de empleo juvenil, atendiendo al vínculo entre calidad de salud pública, ausentismo y productividad laboral por edades. Imposible extrapolar tal debate al mundo en desarrollo, con baja o inexistente contención social, y Estados que “barren bajo la alfombra” a los excluidos, las ventajas de una eventual incremento etario en el retiro, nada desdeñables en términos del ahorro generado que permitirían, por caso, incrementar obra pública, ocultan ominosas implicancias.

La esperanza de vida al nacer es la edad promedio a la que se espera que llegue una persona, y se construye en función de la mortalidad de un país para toda la pirámide al momento en que se realiza el cálculo. Argentina, con 76 años, está 7 años atrasada respecto a los países más avanzados de la UE, donde sus ciudadanos envejecen en buenas condiciones de salud física y mental. No es nuestro caso, dónde además, el promedio es menos representativo que en el viejo continente con provincias que apenas llegan a los 70 años y otras por encima de los 79, producto de la enorme desigualdad regional en el acceso a la salud y educación.

En este contexto, aumentar la edad de retiro de un modo geográficamente indiscriminado expresa no solo una mirada de país desde su metrópolis, un error en lo económico, sino un horror irreparable en lo humano por propugnar la creación de una nueva cohorte de NINIS ( no pueden trabajar, ni jubilarse), mucho más vulnerables, por edad y en una cultura que descuida a sus mayores. Tampoco es adecuado estimular la permanencia voluntaria asumiendo que la pobreza en el interior no solo genera una baja productividad laboral en edad tardía, sino que obligaría a quienes más merecen el descanso a subordinar deseo a necesidad. Finalmente, las diferencias en edades de jubilación según gremios, no son el resultado de consideraciones técnicas, objetivas y extemporáneas, sino de conquistas históricas de derechos de los trabajadores, las que celosamente preservan las naciones que aplicaron la medida con éxito.

Héctor Zajac es geógrafo (UBA)

Fecha: 16/08/2016

Con subas extras a 264.000 jubilados, arranca el plan de reparación oficial

El alza de los haberes por la ley de movilidad será de 14,16% desde septiembre; el mínimo llegará a $ 5661; un grupo de mayores de 80 años cobrará por encima de ese porcentaje

Por: Silvia Stang

Para: Diario La Nación

Con los pagos de las jubilaciones correspondientes al mes de septiembre, la Anses aplicará una mejora a los haberes de 264.436 pasivos, que será adicional a la recomposición que llegará por la ley de movilidad. La medida implica el anticipo -sólo para ese grupo de personas-, del llamado plan de reparación histórica, que fue establecido, a propuesta del Poder Ejecutivo, por la ley 27.260.

Así lo anunció ayer el director ejecutivo de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), Emilio Basavilbaso, en el mismo acto en el que afirmó que la suba por movilidad para todas las jubilaciones y pensiones será en septiembre de 14,16 por ciento. Ese porcentaje surge de la fórmula de la ley -vigente desde 2009-, que se basa en la variación de la recaudación de los recursos tributarios que financian las jubilaciones, y en la evolución de los salarios de los trabajadores.

El reajuste por movilidad llevará el haber mínimo de 4958 a 5661 pesos, en tanto que el ingreso máximo se elevará de 36.330 a 41.474 pesos. Según informó el organismo previsional, la prestación media del sistema quedará en 9287 pesos.

Quienes están incluidos en el incremento adicional a esa recomposición son jubilados (ya identificados por la Anses) que cumplen con las siguientes condiciones: son mayores de 80 años, no tienen juicio contra el Estado por sus haberes, y el ingreso mensual resultante de aplicar las mejoras previstas en el plan oficial no supera el haber mínimo multiplicado por dos (o sea, no cobrarán más de $ 11.322). Además, el reajuste no superará los $ 1000 (será, en concreto, de hasta $ 300 en 78.005 casos; de $ 301 a $ 600 en otros 72.103; de $ 601 a $ 900 para 58.158 pasivos, y de más de $ 900 para 55.770 personas).

El plan de reparación histórica supone el recálculo de las jubilaciones para ponerlas en línea con lo dicho en los últimos años por la Corte Suprema en algunos de sus fallos referidos a las jubilaciones. Las recomposiciones previstas por la Anses, de todas formas, no significarían para algunos casos que se obtenga lo mismo que se conseguiría con una sentencia judicial (sino menos, dado que se aplican índices de actualización diferentes). Por eso, el plan prevé que el Estado haga sus propuestas de pago y obtenga la adhesión voluntaria (o no) de los posibles beneficiarios, que firmarán un acuerdo que se homologará en la Justicia.

¿Qué pasará con ese paso en estos casos en que la Anses decidió incrementar los ingresos en forma inmediata? Según aclararon a LA NACION fuentes del organismo, la decisión se tomó bajo el amparo de uno de los artículos del decreto reglamentario de la ley, que faculta a disponer “procedimientos abreviados” para quienes requieran una solución con mayor urgencia. El mismo artículo dispone que esas razones de urgencia se definen por la edad (ser mayor de 80 años) y el monto del ingreso.

Los jubilados que queden alcanzados por la medida de un aumento adicional inmediato, serán informados en los próximos días. No tendrán que hacer ningún trámite previo al cobro, pero a partir del mes próximo podrán entrar a la Web de la Anses para ejercer el derecho de aceptar o no el convenio. En caso de no aceptar -por querer ir a un juicio, por ejemplo- el aumento se dará de baja.

Para los jubilados no incluidos en esta disposición especial, la situación no tendrá cambios: quienes ya consultaron y recibieron por respuesta que sí están incluidos en la reparación, deben esperar al 1° de septiembre para conocer la propuesta del Gobierno. Y en algunos casos -ya notificados también- deberá esperarse un poco más, porque todavía se está tratando de identificar si correspondería el reajuste o no.

Asignaciones familiares

Los anuncios de ayer también incluyeron las mejoras en los ingresos para quienes perciben la Asignación Universal por Hijo (AUH), la Asignación por Embarazo y las asignaciones familiares del sistema de la seguridad social. En este último caso y según lo previsto por las normativas, también se elevan los montos mínimos y máximos que definen las bandas de ingresos por las cuales se cobran diferentes montos de asignación mensual. Sin embargo, no se modifica el ingreso tope familiar para percibir el beneficio, que se mantiene en $ 60.000 mensuales.

Todos los ajustes se calculan según el índice de movilidad; es decir, todo se incrementa en un 14,16%, lo que implica una pérdida de poder adquisitivo para los jubilados y quienes perciben asignaciones, si se tiene en cuenta que, según el índice de inflación que difunde el Congreso, entre marzo y julio pasados hubo un aumento acumulado de los precios al consumidor del 20 por ciento.

La asignación por hijo y la que cobran las embarazadas pasará de 966 a 1103 pesos. Eso abarca a 3.922.156 niños de 2,1 millones de familias y a 77.203 mujeres embarazadas. Ese monto es también el que les corresponde a los asalariados o jubilados con ingresos de hasta $ 17.124. La prestación baja a $ 649 (ingresos de entre 17.124 y 25.116 pesos); $ 390 (ingresos de 25.116 a 28.997 pesos) y $ 199 (si la familia percibe entre 28.997 y 60.000 pesos mensuales). También se ajustan las asignaciones por nacimiento, adopción, matrimonio, cónyuge y la ayuda escolar anual.

Según se informó, la suba de las asignaciones implica una erogación anual extra de $ 13.586 millones.

Fecha: 13/08/2016

Hasta cuándo trabajo: edad jubilatoria, un debate en su laberinto

Los trabajadores jóvenes de hoy serán los mayores de una Argentina envejecida, que ahora acusa problemas estructurales; en otros países, estirar la vida laboral y dar flexibilidad son las estrategias

Por: Silvia Stang

Para: La Nación

El camino a recorrer para intentar responder a los desafíos que se plantean en una sociedad que envejece se parece a un laberinto. Y el circuito será tanto más enredado cuanto más crítica sea la situación en materias como la fiscal o la laboral. Tan sensible que llega a ser casi tabú, el debate sobre la edad jubilatoria se plantea cuando se busca dar respuesta a una cuestión muy concreta: ¿cómo mantener el esquema previsional cuando se reduce la cantidad de personas activas por cada jubilado que, a su vez, tiene una expectativa de vida creciente? ¿Trabajar obligadamente más años puede ser la salida del laberinto? ¿No es una barrera el riesgo de agravar la problemática de un alto desempleo en la otra punta del mercado laboral, es decir, en la población joven? Un intento por unificar la edad jubilatoria de varones y mujeres, ¿superaría las resistencias que podrían encontrarse por factores socioculturales?

Una cantidad no menor de cuestiones se entrelazan a la hora de analizar el tema. Entran en juego aspectos personales (deseos propios, planes familiares); económicos (la cuestión fiscal, el modelo de financiamiento, la situación del mercado laboral, la estrategia de distribución de ingresos), y sociales (los rasgos culturales, el porcentaje de adultos mayores sobre la población y la esperanza de vida).

Para suavizar el impacto de la decisión de alejar en el tiempo la etapa de descanso tras la vida laboral, varios países (por lo general, no exentos de fuertes conflictos sociales al plantear ese tipo de medidas) diseñaron estrategias como la de aprobar cambios para ser aplicados no en lo inmediato, sino en el mediano plazo; así, a quien hoy está con la expectativa de jubilarse dentro de cinco años, por ejemplo, nada le cambiará. Otra tendencia pasa por establecer esquemas flexibles que permitan, para definir el momento del retiro, hacer un juego de combinaciones entre la edad y el número de aportes. 

La Argentina transita su etapa de “bono demográfico”. Se trata del período previo al signado por los altos costos asociados al envejecimiento. Según el informe Los años no vienen solos, del Banco Mundial, mientras que ahora hay seis personas en edad activa (más allá de cuál sea su situación laboral) por cada adulto de 65 o más años, en 2050 habrá tres y en 2100, sólo dos. En esa década del 50 llegarán a la edad de retiro (considerando el requisito actual) las mujeres que hoy tienen entre 16 y 26 años, y los varones que están entre los 21 y 31. Ese dato permite entender que el tema es tanto del futuro como del presente.

Tras un debate generado por declaraciones del titular del PAMI, Carlos Regazzoni -quien, consultado sobre el tema, habló sobre la vitalidad de una persona a sus 65 años, pero sin mencionar ningún proyecto-, en el Gobierno afirman que el tema no está en la agenda actual. Pero sí estará en la del Consejo de Sustentabilidad Previsional, un grupo creado por ley, que deberá elaborar en tres años un proyecto integral de reforma jubilatoria, manteniendo el esquema de reparto.

“Yo creo en un sistema que genere incentivos para que siga trabajando el que quiera”, define el director de la Anses, Emilio Basavilbaso. Una política como la de la pensión universal próxima a implementarse podría provocar que algunos retrasen su retiro: la prestación será para quienes tengan 65 años o más y no será incompatible con seguir trabajando, aun cuando alguien esté listo para su jubilación.

Si eso actúa como un incentivo a esperar más tiempo para cobrar la jubilación plena, en la ecuación podría haber un ahorro para el sistema.

En el régimen nacional de la Anses la edad generalizada de jubilación es de 65 (varones) o 60 años (mujeres). Y la edad efectiva promedio de retiro fue en 2015 de 65 y 64, en cada caso.

Esos requisitos de edades son los más frecuentes en el país, donde conviven unos 130 sistemas previsionales si se cuentan las cajas de empleo público de las provincias que no las transfirieron a la Nación, y los regímenes de profesionales, según explica Daniel Elías, presidente de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Entre Ríos. “Quedan algunos casos como los de Entre Ríos, Buenos Aires, Santa Cruz o Neuquén, donde se mantienen edades menores”, dice Elías. En estos sistemas, por lo general deficitarios, esas edades tenderían a subir. Formosa aprobó una reforma reciente en ese sentido.

Según un informe de la Asociación Internacional de la Seguridad Social (AISS), publicado este año, la regla general de la Argentina de 60 y 65 años no está lejos de la que rige en varios países más envejecidos, aunque algunos ya marcaron el camino para retrasar el retiro. Mientras que en Europa el porcentaje de población de 65 años y más sobre el total supera por lo general el 20%, en nuestro país es de 10,8%. En el extremo superior en cuanto a edad de retiro se ubica Israel, con 70 años para ellos y 68 para ellas. Y en la punta inferior hay países como Kuwait, donde con apenas algo más de 2% de población mayor se accede a la jubilación a los 50.

“Hay más países con edades por debajo que por arriba de las de la Argentina. En cambio, en nuestro país hay una distancia superior al promedio mundial entre la edad exigida a las mujeres y los varones”, comenta Claudia Danani, investigadora de la Universidad de General Sarmiento y de la UBA, que advierte que la gran cuestión que hace a la necesidad del debate es el financiamiento. “Se trata de ver cómo repartir costos”, dice.

Y los costos, afirman los analistas, están influidos por varias cuestiones. Si por un lado la Argentina tiene indicadores demográficos que no obligan a cambios inmediatos (pero que recomiendan no demorar una estrategia de planificación), por el otro hay problemas como la inestabilidad fiscal o la alta informalidad.

“Tenemos un mercado de trabajo con un 50% de personas que no aportan [el índice considera al universo de asalariados y cuentapropistas] y hay que analizar tanto ese tema como el del financiamiento”, dice el defensor de la Tercera Edad de la ciudad de Buenos Aires, Eugenio Semino. El sistema recibe recursos en partes similares de los aportes y contribuciones, por un lado, y de impuestos de rentas generales y de derivación específica, por el otro. Ese esquema puede ser un elemento para justificar que se financie en la vejez a quienes no tuvieron aportes. En la visión de Semino, marca la necesidad de un replanteo, ya que un impuesto regresivo como es el IVA tiene alta participación.

De cómo se distribuye el ingreso se trata el debate, afirma Javier Lindenboim, director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped) de la UBA. “El mercado de trabajo está golpeado y pensar en mantener adentro a la gente que está con posibilidades de jubilarse tendría un efecto negativo en lo salarial”, apunta. ¿La salida para aliviar las tensiones? “Ser más productivos”, señala.

Para ese objetivo se necesita volcar recursos a otro segmento. “Hay una cuestión distributiva -analiza Daniel Heymann, profesor de la Universidad de San Andrés y de la UBA- y se trata de ver qué decidimos dar a la población mayor y a los jóvenes para su empleabilidad”, porque hace falta crecer y con mayor productividad.

“Hay varios desafíos simultáneos, y desde el punto de vista previsional se trata de cuidar la relación entre activos y pasivos, y ahí afecta el problema de la informalidad”, dice Oscar Cetrángolo, economista especializado en estudios para el desarrollo. Advierte que en una economía sin pleno empleo es más difícil la aplicación de mecanismos de compensación de edad con años de aportes.

En Alemania, por caso, se dan prestaciones a los 63 años, una edad más baja que la edad de la regla general, pero el requisito es muy exigente: hay que tener 45 años de aportes. Esquemas así, como también los que buscan que haya retiros laborales tardíos a través de incentivos y sin imposiciones, intentan aliviar los conflictos.

“Negarse a la discusión es poco inteligente”, dice el economista experto en demografía José María Fanelli. Y define: “No hay tema que sea más política de Estado”, más aún considerando que, según advierte, el bono demográfico terminará hacia 2035.

Según la Cepal, en América latina las jubilaciones se llevan, en la mayoría de los países, del 10 a cerca del 40% del gasto público total. “Las señales demográficas hablan de que habría que subir la edad”, comenta desde Chile Daniel Titelman, director de Desarrollo Económico del organismo.

¿Y qué hacer con la brecha de edades entre hombres y mujeres, borrada ya en la nueva pensión universal de nuestro país? “Las mujeres tienen mayor sobrevida, pero se les da un reconocimiento por la llamada doble jornada: trabajan y se ocupan de las cuestiones domésticas y los cuidados familiares”, dice Danani respecto de las razones que tuvo la diferenciación. Pero hay una contradicción, apunta, porque la edad es más baja, pero se les exige igual cantidad de aportes que a los hombres, cuando ellas suelen tener más vacíos en su vida laboral.

“Vale preguntarse si las razones que dieron origen a las diferencias siguen vigentes”, plantea Elías, que agrega que un tema concreto para analizar es el de cómo se da hoy la distribución de tareas del hogar. Un debate que ya llegará.

Fecha: 31/07/2016

Quiénes tendrán prioridad en el plan de pago a jubilados

Según la estimación oficial, estarán alcanzadas más de 2,4 millones de personas que cobran sus prestaciones en el sistema nacional; el ingreso al programa será progresivo

Por: Silvia Stang

Para: Diario La Nación

Con el decreto 894 publicado hoy en el Boletín Oficial, el Gobierno reglamentó el plan de pagos de juicios y reajustes de haberes jubilatorios. Y según informaron en la Anses, al mediodía quedará habilitado el mecanismo de consultas para que cada persona pueda saber si está o no incluida en el programa. Según la estimación oficial, estarán alcanzadas más de 2,4 millones de personas que cobran sus prestaciones en el sistema nacional de jubilaciones y pensiones. Estos pasivos recibirán ofertas de pago y, en caso de aceptar, firmarán acuerdos renunciando a futuros juicios.

Como el ingreso al programa será progresivo (los funcionarios creen que se tardará dos años en completar el proceso de adhesiones), uno de los artículos de la norma reglamentaria establece dos criterios para dar prioridades: uno es ser mayor de 80 años o padecer una enfermedad grave; el otro es que el incremento que surja para el cobro mensual “no supere el 30% del haber mínimo garantizado” y que el ingreso ya reajustado sea “inferior a dos veces y medio ese haber básico. Según los valores actuales, eso determinaría una prioridad de ingreso al plan para quienes obtengan, tras aplicarse la suba, un cobro mensual que no supere los $ 12.397 y siempre que el aumento no vaya más allá de los $ 1488 mensuales.

Sin embargo, al momento de comenzar a aplicarse efectivamente este programa de propuestas de pagos, esas cifras ya habrán cambiado, porque en septiembre deben aumentar los ingresos jubilatorios por la ley de movilidad.

El decreto también dispone que, para algunos casos, no se considere el aumento que surja de este plan a los fines de estimar los ingresos máximos previstos para obtener tarifas sociales en los servicios públicos. ¿Cuáles son esos casos? Según el artículo 10, el beneficio no podrá perderse cuando el ingreso mensual reajustado no exceda en más de un 25% el monto equivalente a dos veces el haber mínimo que hoy, y sólo hasta el mes próximo, es de $ 4959.

Según ya determinó la ley, el plan prevé el reajuste de los ingresos de los pasivos siguiendo criterios determinados por la Corte Suprema en cuatro sentencias, aunque las principales son dos: la causa Badaro (que determinó que todos los jubilados debieron haber recibido entre 2002 y 2006 un aumento según la evolución de un índice salarial) y Elliff (que ordenó una actualización del valor histórico de los salarios utilizados en la fórmula de cálculo de las jubilaciones).

En ese recálculo del haber inicial, se actualizarán los salarios de los últimos diez años trabajados en función de la evolución que tuvo un índice llamado remuneración imponible promedio de los trabajadores estables (Ripte), que publica la cartera laboral. Los jueces previsionales, en cambio, disponen en sus fallos, y a partir del caso Elliff (en el que, según destacan en la Anses, se reconoce como una facultad del organismo elegir un parámetro de ajuste), la utilización del índice de salarios básicos de la industria y la construcción (Isbic), que tuvo por lo general una variación más alta. Esto determinará diferencias entre lo que está próximo a ofrecer el Gobierno y lo que podría conseguirse en un juicio. Otra brecha estará dada por el hecho de que en el plan del Gobierno se aplicará siempre el tope de la jubilación máxima, hoy de $ 36.330, algo que no ocurre en las sentencias de los jueces.

Si bien desde hoy los jubilados podrán saber si están o no incluidos en el plan, solo a partir de septiembre sabrán cuánto les correspondería cobrar en caso de aceptar el plan.

Fecha: 28/07/2016

 

Ponen en marcha el plan de pago a más de 2,4 millones de jubilados

La Anses habilitará esta semana un sistema de consultas por Internet para que cada interesado sepa si accederá al reajuste y al cobro de los juicios; la oferta, en septiembre

Por: Silvia Stang

Para: Diario La Nación

Esta semana, cada jubilado podrá saber si está incluido o no en el plan de reajuste de haberes y pago de juicios que pondrá en marcha la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), establecido por la ley 27.260, que fue publicada el viernes pasado en el Boletín Oficial.

Según informó el organismo encargado de pagar las jubilaciones, se habilitará una página de Internet en la que, si se ingresa con una clave personal, se obtendrá esa información. Esto ocurrirá apenas se publique la reglamentación de la ley referida al programa de “reparación histórica” con los jubilados.

En esta primera etapa, sólo se notificará si alguien es alcanzado o no por el plan, que será de adhesión voluntaria. En los casos en que la persona no sea beneficiada, según explicaron en la Anses, podrá pedir una entrevista para consultar las razones de la exclusión. El plan alcanza a unos 2,4 millones de jubilados.

Para saber cuál es la oferta que hará en cada caso el Gobierno (es decir, cuál sería el nuevo ingreso mensual y, si correspondiera, el monto de la retroactividad), se deberá esperar hasta septiembre. Sólo a partir de ese mes los jubilados contarán con información suficiente para poder analizar la conveniencia de adherir o no al plan. En caso de aceptar, habrá que suscribir un acuerdo que deberá ser homologado por un juez del fuero de la seguridad social.

Tanto para recibir los datos como para poder suscribir luego el acuerdo, los jubilados deben cumplir con una serie de trámites y requisitos.

El primer trámite es ingresar a la página de Internet www.anses.gob.ar para generar una clave personal. Ésta se obtiene completando datos en la Web (hay que hacer clic en la solapa que dice Mi Anses). Para validar la clave elegida, el sistema hace tres preguntas relacionadas con la vida laboral o el cobro de beneficios de la persona interesada. Si se responde todo correctamente, se habilita el código sin necesidad de ir personalmente a una oficina de la Anses. Una vez en la página, se deberán verificar los datos personales y de contacto que aparecen consignados.

Otro requisito es registrar la huella digital, algo que más de 3 millones de pasivos ya hicieron en el banco donde cobran habitualmente sus haberes. De no haberlo hecho, y si el banco todavía no tiene el sistema habilitado, el camino es recurrir a alguna unidad de atención de la Anses habilitada para este trámite (no todas lo están). El organismo también está gestionando acuerdos con las entidades bancarias que habilitaron ya el sistema de la huella para que puedan recurrir allí los jubilados que cobran en otros lugares.

Éste es un paso ineludible para adherirse al plan, porque la firma del acuerdo se hará “con el dedo”: se utilizarán las huellas digitales del beneficiario y de su abogado (por tanto, los profesionales también deberán hacer antes el empadronamiento).

¿Cuántos jubilados están alcanzados por el plan? Según ya informó la Anses, se trata de más de 2,4 millones de personas. De ellas, 60.000 tienen sentencia judicial firme; otras 400.000 tienen su demanda en trámite, y el grupo más numeroso, de unos 2 millones de personas, es el de quienes no se presentaron a la Justicia, pero se les reconoce que cobran menos de lo que deberían, si se toma en cuenta lo dicho por los jueces de la Corte Suprema en sus fallos.

Las sentencias a las que se busca dar cumplimiento con este plan son cuatro, aunque las que abarcan a más personas son dos: el caso Badaro, que estableció que todas las jubilaciones debieron haber aumentado entre 2002 y 2006 no menos que la variación que tuvo un índice salarial; y Elliff, una causa en la cual se determinó que deben actualizarse los valores históricos de las remuneraciones de los últimos 10 años de vida laboral de la persona, que son considerados en el cálculo del haber inicial. Las otras dos causas son “Sánchez” y “Monzó”.

En el recálculo del haber inicial, se actualizarán los salarios de los últimos diez años trabajados en función de la evolución que tuvo un índice llamado remuneración imponible promedio de los trabajadores estables (Ripte), que publica la cartera laboral. Los jueces previsionales, en cambio, disponen en sus fallos, y a partir del caso Elliff (en el que, según destacan en la Anses, se reconoce como una facultad del organismo elegir un parámetro de ajuste), la utilización del índice de salarios básicos de la industria y la construcción (Isbic), que tuvo por lo general una variación más alta. Esto determinará diferencias entre lo que está próximo a ofrecer el Gobierno y lo que podría conseguirse en un juicio.

 

Otra diferencia surgirá, en algunos casos, por el hecho de que el plan de reparación aplicará un tope, que es el haber máximo que rige para el sistema. Ese valor hoy es de $ 36.330 mensuales y se elevará en septiembre por el régimen de movilidad.

Un factor a tener en cuenta al analizar la aceptación o no del plan -que, según cálculos de la Anses, derivará en una mejora promedio del ingreso de un 40%- es en qué estado está el juicio, en caso de exisitir. Y el hecho de que se cuente o no con una sentencia firme. En el Gobierno afirman que, a la par de la implementación de este plan, continuarán liquidando los fallos que le van llegando desde la Justicia, y para lo cual este año se presupuestaron $ 12.500 millones.

El programa contempla el reconocimiento de una retroactividad sin límite temporal para quienes tengan sentencia firme, en tanto que ese pago se limitará a cuatro años en el caso de quienes estén con un juicio en trámite (se cuentan dos años hacia atrás desde el momento de la notificación de la demanda a la Anses, más el tiempo que haya transcurrido luego).

Los montos retroactivos (que surgen de la diferencia entre lo que se debió haber cobrado según el nuevo cálculo y lo que se cobró efectivamente) se percibirán de la siguiente manera: 50% en efectivo y 50% en cuotas trimestrales que se pagarán durante 3 años y serán actualizadas cada 6 meses por el índice de movilidad.

Para quienes no iniciaron juicio hasta el 30 de mayo pasado, no habrá retroactividades. El nuevo haber será reconocido desde la fecha de aceptación formal de la propuesta, aunque la fecha de inicio del cobro dependerá de cuánto demore el paso de la homologación judicial.

Cómo funcionará el sistema

Paso a paso para hacer la consulta

Inicio de la consulta en internet: ingresar a www.anses.gob.ar y tras clickear en el apartado Mi Anses, generar una clave de la seguridad social

Datos para actualizar: clickear en el ícono de Contacto (este ícono representa un pequeño teléfono) y actualizar los datos personales

Registro de huella digital: si aún no lo hizo, registrar la huella digital en el banco donde cobra los haberes o en alguna oficina de atención de la Anses

Consulta sobre el ajuste: consultar en la pagina si corresponderá o no un reajuste del haber

Firma del acuerdo: en septiembre, al conocer la oferta de pago, se podrá aceptar el acuerdo; se firmará con la huella digital del beneficiario y de su abogado

Paso por el juzgado: el acuerdo se transferirá por vía electrónica al fuero de la seguridad social, donde un juez deberá homologarlo

Listo para el cobro: se empezará a cobrar el haber actualizado y, de corresponder, el 50% de la retroactividad; el 50% restante se cobrará en cuotas

Subir la edad no está en la agenda

El jefe de Gabinete, Marcos Peña, dijo que “no está planteado el debate” de subir la edad jubilatoria, y si bien destacó que “es importante crear una comisión para debatir el futuro del sistema previsional”, sostuvo que “no hay ningún punto de agenda con la edad en este momento”. Peña se refirió así a declaraciones del director del PAMI, Carlos Regazzoni, que en el ciclo LA NACION pm había dicho que “las personas de 65 años están muy bien y pueden seguir trabajando”. “Hoy por hoy, no hemos planteado ese debate”, dijo Peña al diario El Tribuno, de Salta.

Fecha: 25/07/2016

Marcos Peña: “En este momento no está en agenda subir la edad jubilatoria”

El jefe de Gabinete matizó las declaraciones del titular del PAMI.

Marcos Peña, jefe de Gabinete del gobierno de Mauricio Macri, desmintió que se estudie un aumento de la edad jubilatoria, hoy ubicada en 65 años. Así, el funcionario contradijo al titular del PAMI, Carlos Regazzoni, quien sostuvo que “las personas de 65 años están muy bien y pueden seguir trabajando”, e incluso mencionó que “la medicina recomienda que sigan trabajando”.

“Él lo planteó como un tema médico, como médico que es. Hoy por hoy, nosotros no hemos planteado ese debate, aunque donde sí se ha planteado es en la ley de reparación histórica de los jubilados”, matizó Peña en una entrevista con el diario El Tribuno de Salta.

El jefe de Gabinete agregó: “Esa ley que va a ser justamente saldar una deuda de mucho tiempo de la Argentina con los jubilados recomponiendo haberes y al mismo tiempo pagando los juicios que se acumularon. Es importante crear una comisión para debatir el futuro del sistema previsional, pero no hay ningún punto en este momento de agenda con la edad”.

Fuente: Diario Perfil

Edad jubilatoria: para los expertos, hay que revisar el modo en que se aplica

Especialistas en el tema creen que habría que modificar las leyes laborales para dar más opciones a los mayores, tras la polémica que instalaron los dichos del titular del PAMI

Por:  Luciana Proietti
Para: Diario La Nación

“No se puede aplicar un corte tipo guillotina para el momento en que alguien debe dejar de trabajar”, opina el René Knopoff, director de la especialización en Gerontología de la Universidad Maimónides, en diálogo con LA NACION.

En distintas entrevistas con expertos, este medio se encontró con una perspectiva humanitaria que excede el debate sobre la edad jubilatoria que prendió en las últimas horas, tras las declaraciones del titular del PAMI, Carlos Regazzoni.

Lo cierto es que la edad de corte -según advierten- no es el problema, sino la forma en que el retiro se lleva a cabo. Para muchas personas puede ser un trauma que puede llegar a enfermarlos y, para otros, un momento ansiado. Depende del tipo de trabajo que cada uno realice -si es más intelectual o más físico, por ejemplo- o si llegan a determinada edad en buenas condiciones de salud o no.

Especialistas en psiquiatría, recursos humanos o gerontología coinciden en señalar que hay que tratar de otro modo este delicado momento de la vida, y proponen leyes que contemplen la realización actividades laborales para después del retiro o que promuevan una jubilación optativa y gradual.

Expectativa y calidad de vida

Dr. Knopoff: “No me animaría a decir una edad matemática concreta para la jubilación porque hay tantas formas de envejecer como personas, pero sí que vamos mejorando. Hoy la edad a la que alguien es considerado viejo se corrió y sigue mejorando la expectativa y la calidad de vida. Hay muchos menos chicos que antes, proporcionalmente, y en los últimos 10 años las tasas de natalidad bajaron drásticamente en cinco provincias. En 50 años la población se duplicó, pero los mayores de 65 años aumentaron cuatro veces y los mayores de 80 aumentaron 10 veces.”

Ana María Weisz, directora de retiro de Mercer para Argentina, Chile, Bolivia, Uruguay y Paraguay: “En nuestra experiencia, vemos hombres que no desean retirarse, que se sienten útiles y que tienen mucho para aportar. Sin duda ellos elegirían permanecer en sus trabajos si pudieran. Ahora, se trata en general de personas con buenas condiciones de trabajo. Habrá que ver cómo tomaría el operario con regímenes más exigentes que comprometen más lo físico, el hecho de continuar por más años. En cuanto a las mujeres vemos que hay mayor cantidad que están dispuestas al retiro aunque en los últimos 10 años han aprendido que pueden elegir permanecer en principio hasta los 65 y casi todas lo hacen. Ahora, en general en ellas no vemos el deseo, la pasión por continuar trabajando sino más bien la necesidad.”

Matías Ghidini, director general de la consultora de RRHH Ghidini Rodil: “En el mercado del trabajo formal, privado y profesional sucede un efecto quizá paradójico. Por un lado, los ejecutivos tienen, cada vez más, una ‘vida útil laboral’ más extensa; pero por otro lado, las compañías acortan los tiempos de crecimiento y desarrollo de sus empleados, acelerando los reemplazos, generando así que un ejecutivo ya pueda o deba ser director o CEO a los 40 años. Es decir, las empresas promueven ‘adelantar’ el crecimiento profesional, pero los empleados cada día dedican más años de su vida al ámbito del trabajo. Entonces, cuando se ha estado trabajando durante un tiempo prolongado en una organización, no es fácil decidirse o animarse a explorar nuevos horizontes. Esto, sumado a la finalización de una carrera profesional, genera temor, dudas e incertidumbre. Por esta razón, es usual que un ejecutivo que llega a los 65 años no se decida o anime a cerrar ese ciclo. Esto genera un eventual ‘tapón’ en la empresa.”

Existe la vida después del retiro

Dr. Enrique Rozitchner, psiquiatra y psicoanalista, ex coordinador de psicogeriatría de la Asociación de Psiquiatras Argentinos y de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA): “La tendencia actual en el mundo no es que la gente siga trabajando sino dar a los jubilados nuevas formas de trabajo, ya que la sociedad puede contar con sus recursos de formación y experiencia.”

Dr. Knopoff: “El aumento de población mayor es un fenómeno mundial. No debe asustarnos en tanto desarrollemos una población activa. Previamente o con posterioridad a la jubilación, las personas tienen que tener la posibilidad de ser voluntariamente creativas. Cada uno sabe hasta dónde puede hacer o no hacer. Después de jubilarse es una edad en la que en general ya no es necesario trabajar para llevar dinero a la casa.”

M. Ghidini: “Es importante que un profesional que llega a los 65 años haya comprendido que la nueva etapa que lo espera puede ser tan activa y positiva como la que ha desarrollado hasta hoy. Un buen ejercicio para saber cómo continuar puede incluir: repasar y revisar sus fortalezas, intereses, deseos y gustos personales; explorar y conocer las distintas opciones de proyectos y alternativas que puede encarar de ahora en más; evaluar las alternativas disponibles. Desde la demanda laboral, no son pocas las Pymes en proceso de profesionalización que pueden valorar la experiencia, la trayectoria y la visión estratégica de este tipo de perfiles cercanos a los 65 años.”

A. M. Weisz: “Resalto la importancia del ahorro desde edades precoces para poder financiarse una vida digna por un período cada vez más largo.” De acuerdo a un informe de Mercer, las tasas de mortalidad continuarán disminuyendo, más rápidamente que las tasas de natalidad, con lo cual la población económicamente activa disminuirá también hacia fines de este siglo.

Reforma pública y privada

Dr. Rozitchner: “Las personas luego de recibir el beneficio de la jubilación, no por eso quedan excluidas del mercado laboral, pero ello significa modificar las leyes laborales sacando la exclusión por edad o por jubilación y habilitando nuevas formas de trabajo a tiempo parcial que de esa forma mejoran la calidad de vida de la persona mayor complementando su jubilación. La Argentina ha llevado siempre la delantera en el cuidado, prevención y apoyo sanitario a su población de mayores. La reciente iniciativa para el pago de los juicios atrasados -clara injusticia para los más mayores- no puede ser presentada a la par de la limitación del sistema ni el castigo o la desfinaciación, como propone Regazzoni al insinuar la suba de la edad jubilatoria.”

A. M. Weisz: “En numerosos países de América Latina, la natalidad disminuye y la mortalidad también. Si los sistemas de seguridad social no cambian, se pueden hacer insustentables justamente debido al comportamiento de la mortalidad, es decir, la extensión de la vida.”

Dr. Knopoff: “Prolongar la edad de la jubilación es una necesidad, pero habría que cambiar el concepto: debe ser voluntaria y gradual. Cada uno debe elegir el momento, siempre dentro de ciertas condiciones de edad y de salud. No es posible imponer un modelo tipo guillotina, en el que de golpe se deja de ver a los amigos y compañeros de toda la vida, porque eso puede enfermar a las personas. Debe hacerse gradualmente, con la disminución de una hora por día durante un tiempo, luego dos horas y así, para que la persona empiece a manejar su tiempo libre.”

M. Ghidini: “Desde las empresas es necesario que las compañías ofrezcan el soporte a través de programas individualmente diseñado para apoyarlos en este paso.”

El colapso en la comunidad de oyentes

Una mirada psicoanalítica echa otra luz sobre el problema del envejecimiento en la sociedad. El Dr. Osvaldo Bodni, ex coordinador del departamento de adultos mayores de la APA y autor del libro La delegación del poder en el envejecimiento humano, lo explica de esta manera:

“La vejez se organiza en función del legado, la historización y el relato. La responsabilidad por conservar la cultura constituye entonces una exigencia de trabajo para el psiquismo adulto. Todos somos eslabones de una cadena de cronistas. El problema nuevo parece pasar por un envejecimiento de la sociedad, que da lugar al extraño fenómeno demográfico en el que muchos viejos pretendan ser escuchados por cada vez menos jóvenes.”

“Los adultos mayores deben ser aceptados en su función de relatores, y necesitan ayuda para aceptar que el sucesor nunca podrá ser su doble, pero que de todos modos llevará inscripta alguna marca, una señal pequeña pero imperecedera del discurso de sus mayores. Debemos comprender que piden garantías de ser reconocidos, pero que el vértigo social actual no los escucha. Este ‘colapso en la comunidad de oyentes’, como lo señalaran Walter Benjamin y Alain Touraine, genera una evaluación negativa de lo vivido, la angustiante sensación de una existencia intrascendente, y una ausencia del imprescindible balance de la vida como tarea bien hecha.”

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